Este proyecto nació de una pregunta concreta: si un agente puede usar herramientas, ¿puede ser él mismo una herramienta para otro agente? La respuesta corta es que sí. La larga es todo lo que obliga a resolver por el camino.
El resultado es un agente que planifica itinerarios consultando varios servicios y que a su vez se ofrece al exterior como una herramienta más, de forma que un asistente como Claude puede utilizarlo sin conocer nada de su interior. Para que eso funcione fuera de una demostración hay que resolver la autenticación en serio: quién puede invocarlo, con qué permiso y durante cuánto tiempo.
Lo relevante es que este proyecto y el servidor MCP sobre notas resuelven el mismo problema dos veces, en lenguajes distintos y con herramientas distintas, y llegan a la misma conclusión sobre cómo cerrar la puerta. Cuando una decisión se repite por caminos separados, empieza a merecer confianza.